The hopeless place where we found love.

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SIMPLE PLAN

viernes, mayo 3

Me gustabas más cuando me dabas qué escribir y no qué pensar.

Siempre era el mismo gato. Siempre era la misma historia. Siempre estaba en aquel banco, viéndolas pasar o viéndolas venir. Siempre añoraba, cada día algo distinto. La poesía que su abuelo le escribió era como la banda sonora de ese momento, en aquel banco. Y los diálogos eran sus pensamientos. Y el gato se colocaba sobre sus piernas y entonces el mundo se paraba. Y ahí estaba el primer beso, menuda mierda de manía la de recordar el primer beso. Todo lo que había dejado atrás la saludaba, recordándole que se estaba perdiendo lo mejor. Ahí estaba el primer día de colegio y lo cercano que parecía. Pero habían pasado tantos años. Ya tenemos tantos años. Ahí estaba ese día que parecía que nunca llegaría. Pero ahora tienes que irte. No se necesita paraguas cuando llueves por dentro. Y para esquivar esa sonrisa, para eso se necesitan muchas cosas. Entonces te acuerdas de las princesas, de todas las veces que te han dicho que sólo se necesita el amor. La canción de los Beatles que te gusta tanto. Suena en el corazón cuando menos lo necesitas. Y cuando más duele es cuando palpita en los oídos. All you need is love. Pero ya no está el gato. Ya no es la misma historia. Ya no estaba en aquel banco, ni viéndolas pasar ni viéndolas venir. Porque entonces se dio cuenta que el amor hacía llorar, mientras te perdías todo lo que hacía reír.
All you need is what makes you happy.

















Ya no le escribes a nadie.

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