The hopeless place where we found love.

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SIMPLE PLAN

jueves, julio 11

Cartas a...

Te encantaba llegar tarde, llegar cuando nadie se lo esperaba. Solías pasar horas dentro de mi cabeza, dando vueltas sin sentido. A mí no me gustabas mucho, pero a veces era fácil vivir contigo. Otras veces, sin embargo, intentaba ahogarte contra la almohada, inundarte en lágrimas o matarte con optimismo. Algunos decían que no valías la pena, que si haces las cosas es porque en ese momento quieres hacerlas. Pero creo que en el fondo ellos también se dormían contigo a veces, o no dormían por tu culpa. A mí en ocasiones me llegaste a hacer mucho daño. Venías tras cada decisión y me derrumbabas otra vez. Tantas veces me enseñaron que no te hiciera caso... Y ahora estoy aquí contigo; contigo en la cama; contigo en el baño; contigo en sueños y contigo por las mañanas. Cuando oigo todo lo que me he perdido, te me clavas y llega esa sensación que no sabes si es frío o si quema. Y me retumbas en la cabeza no durante un ratito, sino días y días. Las palabras empiezan a formar una cancioncilla, esa que te compuse y que me despierta cada mañana. Y ahí estás tú, en cada "ojalá" o en cada "hice lo correcto". Te me cuelas por entre las sábanas, a veces te confundo con la culpa. Y me abrazas, pero ya no quiero más abrazos de esos que hacen que te pongas a llorar. Y te quedas un largo, largo rato, susurrándome al oído todos mis errores, todo aquello que pude haber hecho y no hice; me recuerdas todas las dudas, me retuerces todas las ideas y cuando me despierto... No hay abrazo. El otro lado de la cama está vacío y solo quedas tú, arrepentimiento, solo quedas tú.

Carta al arrepentimiento. 


dos uno