The hopeless place where we found love.

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SIMPLE PLAN

martes, marzo 25

lunes cuesta, martes imposible sin tu voz

Estaba frente al espejo y se miró a los ojos. Pocas veces había mirado a alguien a los ojos y menos a sí misma. Se hundió en aquel color marrón clarito que una vez alguien dijo que era lo que más le gustaba de ella. Recordó los miles de lugares donde le pediste que levantase la cabeza y te mirase y de una vez por todas dijese todo aquello que llevaba dentro. Esos ojitos tristes que solo podían ser remediados por su gran sonrisa. La sonrisa que enamoraba pero no lo suficiente. Buscó hace dos navidades las esperanzas de un nuevo año. Buscó las miles de veces que había hecho justo lo que debía hacer y se preguntó dónde se quedaban todas las oportunidades que perdemos, los "por poco", los intentos, los amores imposibles, las cartas llorando, los enfados que nunca se pasarían... Se preguntó donde estaba el fin de aquel abismo tan negro, cuándo llegaba ese momento. Se sentía jodida y radiante. Tal vez más lo primero que lo segundo por la mala suerte y la falta de tiempo, por el paso de los meses o la soledad en canciones. O tal vez viceversa porque había llegado la primavera, porque se reía hasta llorar y se esforzaba en lo que hacía. Es increíble lo que pueden esconder unos ojos marrones que pocos se molestan en mirar. Es increíble que lleve tres meses tomando café como si fueses a aparecer por las mañanas. Lunes cuesta, martes imposible sin tu voz ¿Se puede ser preciosa solo en el instante en que no miras? ¿Se puede resucitar cada mañana para volver a morir esa noche? Feliz primavera...

viernes, marzo 14

I told you to be fine......

Amanece un sol espléndido y he dormido tan bien. Y ni el frío nórdico me quita las ganas de salir de casa y vivir un día distinto, algo que no va a repetirse. Las buenas noticias llegan como cartas a un buzón y me huele a una mezcla entre generosidad y amistad. Entre cortinas de manzanas y paredes rosas veíamos temblar el café y bajar las temperaturas. Y era un bus casi tan oscuro como el de siempre pero a 2500 kilómetros. Aun así tú seguías en el mismo sitio de siempre, con esas arruguitas al sonreír, con ese buen humor y ese andar que te define. Estabas tan dentro de mí como cada asqueroso domingo o cada lunes de primavera. Te echaba de menos como lo he hecho durante dos meses sin verte, estando a diez metros de tu portal.
No llovía mientras íbamos de un lado a otro del mar en un tren silencioso. No llovía por fuera pero por dentro sentía que se moría. De envidia, de amor, de ganas... Se moría de estar tan sola o de miedo a estar sola. Se moría por fingir tanto que todo estaba perfecto. Se moría en Suecia y en Dinamarca. No todos vivimos a base de buena suerte. Yo estoy empezando a hacerlo a base de buenos actos, esperando que algo cambie. Que algo cambie. Que algo cambie de una vez antes de que vuelva a amanecer una noche tan triste como aquellas. Que algo cambie. Que alguien me ayude.

lunes, marzo 3

like wishing for rain as I stand in the desert

Ya no sé si llamarlo un mal comienzo de año, si llamarlo mala racha... Porque ya se está quedando a dormir cada noche, ya hasta es satisfactoria en las tardes viendo series y en las duchas largas. A veces hasta me gusta perder el tiempo, amoldarme a una rutina que al principio odiaba. Poder llegar tarde, dormir siestas y relajarme cuando lo necesito. La soledad no está tan mal aunque nos atemorice.
Aún así, sigo esperándote un rato de vez en cuando a ver si apareces, sigues siendo la sorpresa más bonita de un jueves cualquiera y sigo con la ligera y pequeña esperanza de que tú eres lo que está por llegar. He decidido no darle oportunidades a marzo, sino darle tiempo al tiempo. Y al fin y al cabo, torres más altas han caído. Lo importante no es qué te da el ánimo que necesitas para ser feliz con lo más simple, sino que haya algo tan simple que te dé el ánimo que necesitas para afrontar cada lunes con esa sonrisa, para ponerte ese jersey verde de la suerte, para ser buena amiga y para aguantar los últimos fríos de marzo. Ese ánimo que haga que cada viernes no sea un viernes sino vuelves tarde a casa, que ha reflotado barcos hundiéndose. Un día me desperté y dejé   de buscar esa alegría, ese cambio... Porque al fin y al cabo no estoy triste sino aburrida. Pero me limito a pensar que llegará solo. Que llegarás solo a nuestra parada de metro y de pronto todo empezará a dar más y más vértigo y, ojalá, tal vez te conozca o empieces a conocerme. Sigo esperando. Me rendí y bueno.
Bueno. He tenido un sueño precioso en el que solo sonreías. Y te metías en el rincón más pequeño de todo lo que necesito, y te quedabas allí cada miércoles asqueroso estudiando en casa. Y aparecías de repente y yo acababa llorando de alegría en el suelo. Porque tú para mí representas una oportunidad, una salida, un marzo, un nuevo enero y una nueva noche de lluvia. Tú para mí eres el camino y espero que el destino. Pero me mantienes en pie y por eso deberías quedarte para siempre. Como en mi sueño. Entre las cosas que necesito.

dos uno