The hopeless place where we found love.

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SIMPLE PLAN

domingo, junio 22

Los buenos

Lo que se siente cuando la casa blanca de tejado rojo, chimenea y camino rodeado de flores que lleva hasta la puerta... desaparece. Y todo es mucho más complejo que rosa o azul, que le gusto o no le gusto o qué quieres ser de mayor. No es justo que una sola persona pueda hacerte pensar que tu vida nunca volverá a estar bien. No es justo que quienes deberían protegerte te hundan aún más. Pero lo que sobre todo no es justo, es tener que sentirte tan sola, y no poder sacar todo lo que tienes dentro. Porque no eres así, porque cada vez que lo sacas derribas uno de esos muros que tienes delante, y al día siguiente te das cuenta de lo desprotegida que te has dejado por abrirte una vez. Por eso yo me cierro siempre. A todo y a todos. Por eso no confío y pocos confían en mí. Lo entiendo. Y entiendo que a veces queramos gritarles a todos lo que nos pasa, para que recapaciten. Recapacitad. Y cada vez que insultéis a alguien por su físico, sea la broma que sea, cada vez que sintáis que alguien es inferior, o lo hagáis sentir inferior... Cada vez que no penséis en alguien porque no os parece para tanto o no creáis la importancia que alguien da a las cosas... recapacitad. Porque he visto a la chica más destrozada del mundo, a alguien que ya no se cree importante para nadie, alguien que ha dicho que se le quitan las ganas de vivir, alguien que odia y quiere por igual, que lo intenta y lo intenta, alguien que se acerca a quienes no estuvieron porque les perdona, alguien que se esfuerza. He visto a la chica a la que todos adoran por ser tan graciosa, romperse en trocitos y sentir que nadie se fija en ella. Me he visto a mí, pequeñita, pasando desapercibida, buscando salvarme en alguien que me elija. Y al final, solo me he quedado con algo. Con ser buena, con ayudar a quien considero que se lo merece, no por conseguir su ayuda luego, sino por irme a dormir sintiendo que he hecho algo por alguien. Espero estar ahí por ti si vuelves a necesitarlo, espero no fallarte más. Espero estar con mis padres el tiempo justo para no perderme, espero escuchar la voz de mis abuelos alguna vez más. Espero más historias de como mi abuela dice nuestros nombres. Espero crecer despacio, y seguir aprendiendo todo lo que estoy aprendiendo. Porque no es justo que un solo hombre pueda hacer a una chica llorar lo que has llorado. No es justo vivir con miedo y vivir con culpa. Y por eso, quiero estar contigo, porque yo también tengo mis cosas y sé que se necesita. 
Os quiero, y esto es lo que va a contar dentro de años. 

miércoles, junio 4

Just take my hand and know that I will never leave your side

Me gustaría escribirte algo largo, por todo el tiempo que te has quedado. Y eso que aún no te has ido del todo. Me gustaría divagar, y entenderme solo yo, porque al fin y al cabo soy la única que se ha quedado a entenderme en todo este tiempo.
Tú, que llegaste de la mano de aquel que me destrozó la autoestima en cuatro meses. Viniste con mentiras, e intenté esquivarte. Eso de la amistad, de hacer felices a los demás para ser felices. ¿Y si sólo te tengo a ti cada vez que me despierto por la mañana? Eres lo que yo llamaría peor que tener poco, ese pozo sin fondo del que nadie vino a sacarme. Eres de verdad todo el rencor, eres lo único que me quedaba y lo que menos quería. Eres el miedo en cada café a las siete. Ya no sé si eres culpa mía, si estás y piensas quedarte más. Si vas a irte, a volver. Eres los altibajos... Y realmente no os entiendo cuando confiáis, cuando perdonáis. El tiempo y tú me enseñasteis que nadie está para agarrarme en el preciso instante en el que caía. Que nadie ve tan adentro. Que nadie, absolutamente nadie, me conoce. Y lo siento, pero no les perdono. No me ayudaron a superarte, no me animaron a aprovecharte. No dijeron nada. Han mirado a mis ojos y solo han visto marrón. Me han visto derribarme incluso cuando nunca me derribo. Y he gritado por dentro, y por fuera. Y le llamé en silencio y a gritos. Desde el norte.  Y allí estabas tú, en el frío de Suecia y en las calles de Madrid. En los meses pasando, en las oportunidades que yo elegí desaprovechar. En las decisiones. Estabas por las noches, pero nunca en sueños. Estabas cada vez que veía una pequeña lucecita al final. Y me recordabas que todas las luces se apagan algún día, que nadie es tan bueno y nadie dice toda la verdad. Que nadie me merece.
Por eso cada vez que alguien me recuerda lo lleno que está el mundo de buenas personas, solo quiero irme a casa. Y no salir. Porque me asusta que todas esas buenas personas quieran portarse mal conmigo. ¿Por qué conmigo? Porque me fío más de la mala suerte que de los intentos y porque ya no sé por qué me gustaba el amarillo. Y porque exploto. Como todo tiene que explotar. Estabas ahí, recordándome cada palabra que debía chillar cuando ya no podía más. Estabas en cada mentira. Me ayudaste a desconfiar.
Ahora solo sé que soy feliz por mí. Porque te has instalado a largo plazo. Y sí, es complicado. Pero no, no os perdono. No os necesito. No intentéis venir. Y no, no os creo ni me alegro por vosotros. Solo sé que soy feliz por mí y por lo que yo busco. Sola.

A la soledad.

martes, junio 3

EL DIA QUE NO PUEDA MAS

Cada vez que sienta que vuelvo a ser la chica de la sudadera gris, las noches desde las 7 de la tarde y lágrimas entre ibuprofenos, tengo que leer esto y ver a la chica sola por Gran Vía, a la chica el día antes de empezar el verano, sonriendo en rubio y haciendo lo que quiere. La de lo bueno si breve dos veces bueno, las cosas no aburridas para ser la mar de feliz y la chica soñadora. La de las buenas noches tan nerviosa y asustada como siempre, pero contenta. Y así te quiero todo wl verano. La chica perdida en Casa de Campo y sonando "pequeña sonrisa de Amelie, me tienes ganado" . La que se va a Italia. Y la que se trae Italia. Y bueno, que el día que no pueda más, voy a matarte.

dos uno