The hopeless place where we found love.

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SIMPLE PLAN

lunes, febrero 17

i'm desperate for your voice

Era un bonito bar luminoso, tranquilo. Un sitio con poca gente y muchos susurros acumulados. Y allí estaba yo agarrando con ambas manos mi café y con una tarta de zanahoria de esas que nos comeríamos a cualquier hora del día y fuese cual fuese el precio. Y entonces miré a mi alrededor y pensé en las miles de historias que esconderían las personas que había sentadas junto a mí.
Me fijé en aquellos ojos oscuros que miraban a través del ventanal del bar a cualquier bicicleta que pasara o cualquier perro que ladrara. Cualquier gota de energía que alegrase unos ojos tan cansados... E imaginé a aquella mujer fregando los platos de su cocina y recibiendo llamadas de unos hijos ya mayores que prometían que ese mes sí se pasarían a comer. Y cada domingo ella prepararía esos macarrones con tomate que de niños les encantaban, pero ese domingo también tenían mucho trabajo acumulado... Lo siento mamá, ya os iremos a ver mamá. Aquellos ojos oscuros que hacía años que no veían la cara de su marido ya escondida como rutina detrás de ese viejo periódico arrugado.
Y entonces me llegó aquel aroma fresco y natural. Una mezcla entre limón, naranja o tal vez hasta kiwi. Solo podía ser de aquella melena de rizos rubios, tan fresca y natural como el aroma. Y esos labios de color rosa tan hechos para sonreir, concentrados en un bonito papel de carta. Y la imaginé escribiendo a alguien que se había cansado de sus rizos, que ya no quería una boca tan rosa ni unos ojos tan miel. Alguien que puede que dijera que daría la vida por ella y ahora... Ahora te necesita más que nunca. Te escribe desde un bar y no lo leerás nunca. Ella te quería pero tampoco como para darte aquellas cartas, tampoco como para escribirte cada noche. ¿Se seguirá acordando de cómo olía? Y esos rizos que huelen a kiwi están llorando, escribiéndote que vuelvas a escondidas.
Es entonces cuando veo a aquella chica de pelo negro y piel morena, de ojos tristes y sonrisa tan amplia que eclipsaría hasta los días más lluviosos de Diciembre. Lo único que hace es mirar su reflejo en el cristal una y otra vez. Y tengo ganas de levantarme y decirle que es preciosa. Y seguro que se lo han dicho demasiado poco para lo mucho que se lo merecerá. Y la habrán hundido tabtas veces. Y está tan delgada y aún así solo toma una pequeña ensalada de frutas. La inseguridad que noto en sus manos es algo que crearon los años y las malas personas. ¿Por qué te pones eso? A él nunca vas a gustarle... La imagino rodeada de supuestos amigos que poco a poco la han ido destrozando, hundiendo, y ahora ya nunca se ve guapa, ya solo se gusta en sueños.
Y es entonces cuando te veo. Sentado. Y ni me acerco, apenas nos sonreímos. Pero sé que quiero volver a ese bar cada día para verte. Solo quiero oír tu voz, esta vez hablarte como si siempre hubiésemos tenido que encontrarnos. Y que ni existan ms personas en un bar tranquilo y luminoso. Solo verte de nuevo, como antes. Ahí en frente, sonriendo. Encontrarnos.
Encontrarte
Encontrarme

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